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jueves, abril 15, 2010

Now in Technicolor
Ayer me hicieron sonrojar. No importa por qué; fue muy highschooly y por supuesto muy babas. Bueno ya. Mejor les digo. Mi prof de ballet me informó que "tengo un enamorado." Y foooooosh encendió el efecto technicolor, desencadenando el efecto siguiente: que me dijeran "te pusiste roja*."

Aaarrrrggghhh ¿dónde está mi cool?

Hay algo en esa miradita alegre que la gente pone cuando te dice "uuuu le gustas a X" que a veces es como si prendieran la luz en mi cara. Luz roja, demonios. Pero hace mucho que no pasaba, porque he pasado años, AÑOS entrenándome a mí misma para controlarlo. Nadie quiere que su cara sea una vitrina delatadora (yo no). No tiene que ver con que el X (del cual, además, me negué a saber oficialmente, aunque sospecho) te guste o no (No). No sé muy bien qué es. Puede ser que haya tocado una sección de mi tan-cuidadosamente-enterrada-penosidad en un momento vulnerable. Puede ser la conciencia de que entre dos bailarines (o dos personas, tal vez no importa su profesión) haya yo salido al tema de conversación. Puede ser también la conciencia de que en el contexto de la danza la proporción de ropa ocultadora es mucho menor (oooer). [Ahora me estoy haciendo sonrojar a mí misma (de manera figurada, no literal).] O puede ser que jamás lo logré controlar al 100% con mi súper técnica de Westley: "take your mind away." Tal vez necesito más control mental ommmm.

No me gusta. Si me dicen que me puse roja, me pongo más roja. Puedo sentir el calor subir a mi cara y no hay nada que pueda hacer.

Cool, unavailable ice queen indeed.

*Frase, que, además, oía yo demasiado en los días de antaño, pronunciada con singular alegría por la persona que me hacía sonrojar. Grr.

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martes, abril 06, 2010

Spring breakEmpiezo con disculpas, porque no he escrito nada. No tengo una explicación, excepto tal vez que Twitter killed the blogging star, aunque en mi caso not quite porque no tengo Twitter aún, ni la intención de tenerlo. Aunque creo que sí mató a varios de mis bloguikindreds que ya no actualizan. O es la primavera o hay un monstruo anti-muso que se roba la inspiración de los posts.

Pero estamos de regreso. Sorprendentemente no empezaré con quejas sobre el horario de verano, aunque todos saben que odio que me roben una hora. Pero al parecer ya maduré lo suficiente como para saber que después me la van a devolver y voy a ser muy feliz en octubre. (Me acuerdo que de teen me negaba a cambiar mi reloj; pensaba que aunque tuviera que vivir la hora convencional, mi reloj sabría cuál era "la hora verdadera." Jojo qué rebelde. Ahora ni tengo reloj. Jojo más rebelde).


Más bien les voy a contar de mis esfuerzos vacacionales. Nótese que mi vacación fue de 4 días y mis esfuerzos fueron de uno solo.


Bueno. Viernes Santo. Despierto-tarde, yum- en Cuernavaca, y me preparo para mi misión. Tomo mi libro (Are These my Basoomas I See Before Me? se llama el libro. No comment de lo adecuado o no del título, pero me reí y lo disfruté mucho). Según yo, me voy a broncear. Quiero bikini lines, aunque sean muy sutiles. (De preferencia que sean muy sutiles).

¿Qué tiene esto de complicado? ¿Cómo que esfuerzo?

1. Hay que entender que ODIO echarme al sol y dar vueltas como pollo rostizado. Me aburro, me acaloro, y además tengo que echarme bloqueador solar a lo bestia. Y, a menos que pasara un mes entero en el proceso, nadie se da cuenta de que mi piel está medio tono más oscura. Entonces tengo que resistir mis impulsos de echarme en la sombra (useless) o de plano meterme a la casa y echarme abajo de un ventilador.

2. Después está la danza de AAAAAAAA-ya-me-morí-de-calor-me-voy-a-meter-a-la-alberca. Todos concuerdan en que la mejor estrategia es echarse de un solo golpe, y parte del placer es sentir el shock del agua fría en la piel caliente, pero no pude. Cometí el error de meter un dedo del pie primero e intentar entrar poco a poco. Me tardé horas y dos intentos, porque cuando se enfriaron mis pies decidí que ya me había refrescado y regresé a mi plancha rostizadora. Reaplicación de bloqueador solar.

3. Me faltó mencionar el factor Lola, la boxer. De pronto decidía lamerme, cosa que hacía estar echada en el sol un poco incómodo. ¿El bloqueador solar es a prueba de baba de perro?


4. Al final, terminé mi libro (emm, y hubo un pequeño accidente en el que se mojó. Mayi, si lees esto, I will explain esas arruguitas de enmedio, ejem ejem) y ya no había NADA que hacer si estaba echada en el camastro. Excepto dormir, pero todo mundo sabe que esa es la peor idea, creadora de weird tan lines, como por ejemplo las de "miren claramente la diferencia entre adelante y atrás." En eso me acordé de que tenía mi iPod y decidí que iba a escuchar... cinco canciones y ya, daba por terminada la sesión. Pero a la segunda canción se me antojó pararme a bailar y como no había nadie todo terminó conmigo bailando sola como loquita en el chapoteadero (diversión + sol + música + frescura, todo en uno). Nadie me vio más que Lola, que me hizo el favor de acompañarme en un vals.


5. Después viene la evaluación. En el sol no se ve si resultó nada. En el baño que es medio tinieblesco según yo veo la futura sombra de mi bronceado. Me baño, me visto, etc. etc. Regresamos a la Ciudad. Estoy satisfecha; me siento un poco más morena.

6. Me pongo un vestido para ir a una fiesta (un vestido bona fide vintage del que tal vez les cuente un día). Ya son las 9 pm y decido que no usaré mallas, porque hace calor. En eso descubro, HORROR! que tengo roja toda la parte de atrás de mis piernas, cosa que no había dado ningún indicio de ocurrir en todo el día. No sé por qué, pero así es. Demonios. Me tuve que poner las mallas.

Por suerte no quedé dispareja.

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jueves, febrero 12, 2009

Estrella de mar
Ayer me estuve acordando mucho de Cuba. Específicamente, cuando por fin llegué a mi deliciosa camita. Hace mucho que no sentía tal cansancio en mi cuerpo, un cansancio activo, que vibra por mis extremidades como onditas zoom zoom zoom y no deja dormir ni descansar, porque no se siente hasta que ya por fin te acuestas y te relajas. No es dolor muscular, es haber hecho tanto esfuerzo que los músculos siguen calientitos y trabajando, como si se les hubiera olvidado apagar la luz después de irse. White noise muscular.

En Cuba, todos los días después de mi curso (que empezaba a las 9:30 am y acababa a las 4 de la tarde, e incluía clases como ballet, puntas, repertorio, preparación física, pas de deux, etc., es decir, casi puro ejercicio sin mucho descanso), cuando llegaba a casa después de comer, me bañaba (ahí me bañaba 4 veces al día, a cubetazos, por el calor), y sólo podía hacer una cosa: echarme como estrella de mar, con el ventilador prendido, y esperar a que esa sensación se terminara.

Ayer me sentí igual, aunque no pude aplicar mucho la estrella de mar porque hacía mucho más frío que en Cuba.

Me gusta pensar que la sensación es de metamorfosis, mi cuerpo transformándose en cuerpo de bailarina.
Lo dije antes y lo repito: Beauty hurts.

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miércoles, diciembre 10, 2008

La batalla contra la galletita

Dadas las circunstancias, anoche tomé una decisión: voy a tratar de evitar las galletas y similares que (en estos días y en parte gracias a mi expedición a Costco del lunes) abundan en la oficina. Desde la semana pasada que se me antojó una creo que he comido galletas diario, así que decidí que más bien las guardaría para ocasiones especiales (que de todos modos son muchas), o para cuando las haga yo. No es una dieta exactamente sino un intento de ser menos atascada con la repostería. Porque no estoy gorda pero no quiero estarlo en dos semanas...

Empezó bien la mañana, yo toda sana desayunando Special K e ignorando el paquetote de galletas.

Y luego pasaron diez minutos...

¿Entonces? Pues las galletas están como a 5 metros de mí solamente, y todos pasan de vez en cuando para tomar una. Y estoy como heroinómano, porque cada que se me olvida mi antojo pasa alguien y me ofrece una. "¿Quieres?" "Nooooo," grito, y salgo corriendo. Y la galletita, enemigo más difícil de vencer que Grendel, su mamá y el dragón combinados, se pasea por mi mente, y también enfrente de mis ojos en la vida real, toda deliciosa y enorme.
Hasta ahora no he sucumbido. ¿Caeré en la tentación?

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jueves, septiembre 18, 2008

Lala lalala

Acabo de quedar mal con un director de cine canadiense, aparentemente. Le hablé y dejé mensaje en su contestadora (odio dejar mensajes, por cierto). Cuelgo triunfantemente porque según yo dejé un mensaje perfecto!

Y de repente mi jefa me dice: para hablar a México no es 0052, es 01152... Entonces, llena de ánimos, vuelvo a marcar. Espero el bip y dejo el teléfono corregido.

En cuanto cuelgo el teléfono suena el mío. Es P, quien me dice: Oye, perdón, pero se te olvidó el 55 después del 52.

(I bang my head against the desk).

Ya decidí más bien hablar más tarde a ver si lo encuentro. Si trata de hablar, se va a dar cuenta de que soy muy pero muy mensa.

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martes, febrero 26, 2008

Trailers and reruns



Mi mamá dice que como muy mal. Que estoy a punto de merecer un apoyo de UNICEF para que me alimenten. Que tome leche tres veces al día (no me vaya a romper como los de los anuncios). Que si no desayuno bien respiro plomo y lo absorbe mi sangre. Me compró unas vitaminas para que me las tome. Come bien, come bien, come bien.

Bueno pues hoy como siempre empaqué mi "lunch" en la mañana como dios me dio a entender (note to self: considerar posibilidad de que empacarlo en la noche: a. me ahorre unos minutos y b. resulte en comidas mejor pensadas. Self responds: si de todos modos nunca hay nada en el refri. Other self: de todos modos no seas floja).

A la hora de la comida, probé la sopa y sorpresa! No sabía a NADA. Dado que era un menjurje medio extraño le eché sal y pimienta y le hablé a mi mamá...

Resulta que lo que me traje NO era sopa, ni tampoco otra cosa. Era un intento de sopa que sería sopa en un futuro cuando la licuadora fuera reparada/reemplazada pero que por el momento era sólo una mezcla medio fallida de tres ingredientes.

Eso es lo que comí, una futura sopa (exacto, como si fuera el trailer: Soup-Coming Soon) y, como siempre, un "guisado" (fea palabra, fea fea) que sobraba por ahí en el refri (como ver un capítulo repetido de algún programa x) .


¿Cómo voy a comer bien si soy la comesobras de la casa? ¿Y si hay "sopas" impostoras en el refri? Bleah.


¡Necesito un chef rata para que me haga delicias culinarias todos los días!

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miércoles, febrero 20, 2008

Por esta semana...

Soy casi como una bailarina de verdad.

Y dado que por ahí proclamaron que es Bring it On Week: Bring It On

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martes, diciembre 04, 2007

Naked is a state of mind


Ayer me iba a cambiar para mi clase de danza, justo pensando que hacía mucho frío, cuando descubrí --¡desastre!--que se me olvidaron las mallas. Mi vocecita cobarde me dijo: "Ya. Vámonos. No puedes tomar clase así". La chava de mi clase que se estaba cambiando junto a mí me dijo "¿No traes nada más? ¿Pantalones?" (Le enseño mis tontos pantalones del trabajo). "¿Calentadores?" (No. Y tengo unos calentadores largos que me habrían tapado casi completita, y otro que me cubre todita). Ah no, justo ese día mi accesorio calentador dancístico era un short tejido pequeñito... en tamaño, algo así como los que usaba la Mujer Maravilla o Xuxa, que se ve muy lindo y sirve para bailar pero que no cubre demasiado. La mujer vio mi cara y de plano me dijo: "¿Quieres que te preste mis calentadores?" y yo casi casi acepté antes de que acabara de decirlo. El resultado fue medio Flashdance y todavía aprox. 50 cm. de pierna desnuda quedaban descubiertos pero mejoró la cosa. MAS O MENOS.
¿Pero por qué tanto drama? ¿Cuál es la diferencia entre unas mallas, que van completamente pegadas, y que incluso pueden ser del mismo color de la piel, y las piernas sin nada? ¿Y qué, finalmente, no estaba mucho más tapada que en cualquier traje de baño?
En la clase de ballet me sentí rara al principio pero después se me quitó un poco la pena (aunque no por completo)... pero "contrología" fue otro boleto. Cuando entré al salón sentí que todo el mundo, hasta el profesor, me veía y pensaba "¿Qué trae puesto esta sueltita?". Luego puse mi tapete de yoga en un lugar y, cuando ya había empezado la clase, me di cuenta de que había un hombre al lado de mí. Según yo, viéndome. Los ejercicios de estiramiento (ie., squat etc.) fueron tor-tu-ra. En el fondo dudo que alguien se haya fijado o que le importara mucho.
¡Pero me sentí desnuda! ¿Por qué?
Tengo mis teorías, pero me gustaría que me dieran las suyas primero.
Y sí, ya sé que les debo mi comentario de Beowulf, pero se me atravesó esto.

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